La selección masculina sub-20 de Israel se sacudió de encima toda la ansiedad por el descenso el jueves, al vencer 84-59 a Italia en Liubliana y asegurar su plaza en la máxima división del campeonato europeo. El equipo de Oren Aharoni tomó el control en el segundo cuarto y siguió ampliando la ventaja tras el descanso, firmando su actuación más completa desde la derrota del miércoles ante Grecia en los octavos de final.

Italia llegó a ganar 16-15 en la recta final del primer cuarto, pero Israel lo cerró con un parcial de 21-16 y ya no dejó que el partido volviera a un margen de una sola posesión. El segundo cuarto cayó 18-16 a favor de Israel, para un 39-32 al descanso, y un tercer periodo de 20-11 abrió definitivamente el marcador. Un cuarto período de 25 puntos selló el resultado, dejando a Israel con la mayor diferencia de la noche: 25 puntos.

Yonatan Keller fue el máximo anotador del encuentro con 19 puntos, y Oren Sahar sumó 18 puntos además de registrar la valoración más alta del partido, con 23. Cuatro jugadores israelíes terminaron en cifras de dos dígitos, un reparto tan importante como las cifras individuales, ya que impidió a Italia cargar su defensa sobre un único generador de juego, mientras Israel mantuvo el ritmo y la presión repartidos entre sus rotaciones en lugar de depender de un anotador estelar en los momentos finales.

Las cifras de tiro explican por qué la diferencia no dejó de crecer. Israel tiró con un 40 por ciento de acierto de campo, por el 31 por ciento de Italia, con un 46,8 por ciento en tiros de dos puntos y un 30 por ciento en triples. Italia apenas firmó un 37,2 por ciento dentro del arco y un 16,7 por ciento desde el perímetro. Israel también acertó el 81,3 por ciento de sus tiros libres, blindando la ventaja cada vez que el partido se detenía.

Una vez en ventaja, Israel apenas sufrió sobresaltos. El control oficial de liderato registró un solo cambio de mando en todo el partido, con Israel al frente durante 37 minutos y 16 segundos por 1:36 de Italia, y una máxima ventaja de 28 puntos. Son cifras propias de un partido dominado de principio a fin, no de una remontada in extremis, en marcado contraste con la derrota por 79-66 ante Grecia que había cerrado la vía hacia las medallas apenas una noche antes.

La victoria también resolvió la cuestión competitiva más apremiante del torneo. En esta categoría de edad, el cuadro de clasificación tiene consecuencias reales: acabar en las últimas posiciones supone el descenso a la División B. Al ganar el partido inaugural de la clasificación del 9 al 16, Israel aseguró su plaza en la máxima división europea para 2027, quedando el resto de los encuentros para determinar un puesto final situado entre el noveno y el duodécimo lugar.

El Arena Stožice II acogió a 100 espectadores, con Yener Yilmaz, Lukasz Jankowski y Sinisa Prpa como árbitros, un escenario modesto que no rebajó en nada lo que había en juego. Con menos de un día para recuperarse tras la derrota ante Grecia, Israel jugó con espacios más claros, mejor selección de tiro y la disciplina defensiva necesaria para limitar a Italia a 43 puntos en los tres últimos cuartos. Sobrevivir era el mínimo exigible; la forma de conseguirlo devolvió algo de autoridad a la campaña.