Horas después de que el sueño mundialista de Argentina terminara en la prórroga, Lionel Messi rompió su silencio. En sus primeras declaraciones públicas desde el triunfo de España por 1-0 en la final disputada en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, el capitán argentino publicó un mensaje en Instagram en el que reconoció la magnitud de la decepción, pero insistió en que la campaña dejó mucho de qué sentirse orgullosos.

"El dolor es enorme y esta herida tardará en cicatrizar", escribió Messi. "Pero también me quedo con todo lo bueno." La publicación marcó su primera reacción a un resultado que le negó a Argentina el bicampeonato y, en cambio, le dio a España su segunda corona mundial, la primera desde 2010.

La final se resolvió ya avanzada la prórroga. Ninguno de los dos equipos logró marcar en los 90 minutos reglamentarios, y no fue sino hasta el minuto 106 cuando Ferran Torres anotó el gol decisivo, que desató la celebración en el banco español y cerró un torneo en el que el equipo nunca fue por debajo en el marcador.

Argentina ya luchaba por el resultado con un hombre menos. El mediocampista Enzo Fernández fue expulsado en el minuto 93 tras recibir la segunda amonestación por una colisión con el defensor español Pau Cubarsí, y Argentina disputó toda la prórroga con diez jugadores mientras buscaba una manera de volver al partido.

En el resto de su mensaje, Messi dijo que todavía le resultaba difícil dimensionar por completo lo logrado por el equipo. "Hoy es difícil valorar lo que hicimos, pero este grupo llegó a dos finales de Mundial consecutivas", escribió, y añadió que el camino recorrido había vuelto a unir al país. También felicitó a España por el título.

La derrota tiene un peso particular dado el momento en el que se encuentra la carrera de Messi. Tras haber levantado el trofeo en 2022, después de que Argentina venciera a Francia por penaltis, regresó cuatro años más tarde en busca de un bicampeonato sin precedentes. Tendrá 43 años para cuando se juegue el Mundial de 2030, y la final del domingo es considerada, en términos generales, como su última aparición en el escenario más grande del fútbol.

Para España, el triunfo culmina un torneo definido por el control antes que por el espectáculo, con un equipo que concedió poco y que resolvió la final sin conceder jamás un remate a puerta de Argentina. Los festejos de los campeones en el MetLife Stadium cerraron el primer Mundial organizado conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá.