Un forense ha concluido que una afección cerebral causada por los cabezazos repetidos contribuyó a la muerte de Nobby Stiles, campeón del mundo con Inglaterra. La forense principal Alison Mutch llegó a esta conclusión en una investigación judicial celebrada en Stockport, casi seis años después de que Stiles falleciera en octubre de 2020 a los 78 años. El dictamen es deliberadamente más preciso que afirmar que el fútbol por sí solo causó su muerte: identifica un proceso patológico concreto, su causa en su caso particular, y su contribución al cuadro médico final.

La autopsia mostró una demencia grave asociada tanto a la enfermedad de Alzheimer como a la encefalopatía traumática crónica, o ETC. El neuropatólogo Daniel Du Plessis atribuyó la ETC a los cabezazos repetidos de Stiles durante su carrera como jugador. La investigación escuchó una estimación de unos 140.000 cabezazos a lo largo de su carrera, una cifra que describe la magnitud de la exposición presentada ante el tribunal. Eso no significa que la medicina pueda atribuir el mismo daño a cada cabezazo, ni calcular el riesgo futuro de un jugador concreto a partir de una simple suma total.

La distinción entre la enfermedad de Alzheimer y la ETC es importante. Son afecciones neurodegenerativas distintas, aunque ambas pueden contribuir al deterioro cognitivo, y la ETC se determina a través de cambios característicos hallados en el tejido cerebral tras la muerte. La conclusión de la investigación se refiere a Stiles como caso individual, basada en su evidencia médica y su historial de exposición. Añade un hallazgo jurídico contundente al debate sobre la salud cerebral en el fútbol, sin convertir un caso aislado en un diagnóstico universal para los exjugadores.

La estatura de Stiles en el fútbol otorga a este dictamen una resonancia inusual. El registro oficial de la Football Association muestra que jugó todos los minutos de la campaña victoriosa de Inglaterra en el Mundial de 1966, sumó 28 internacionalidades y pasó 11 años en el primer equipo del Manchester United, con el que ganó dos títulos de liga y la Copa de Europa de 1968. La imagen de su baile de la victoria en Wembley, con la Copa Jules Rimet en una mano y su dentadura postiza en la otra, se convirtió en parte de la memoria visual del fútbol inglés.

La evidencia más amplia ya apunta a una carga elevada de enfermedad neurodegenerativa entre los exprofesionales, aunque el mecanismo exacto sigue bajo investigación. El estudio FIELD de 2019 comparó a 7.676 exjugadores profesionales escoceses con 23.028 controles emparejados. La enfermedad neurodegenerativa figuró como causa principal de muerte en el 1,7% de los exjugadores, frente al 0,5% de los controles, una tasa ajustada unas tres veces y media superior. De forma crucial, ese estudio no determinó si los cabezazos, las conmociones cerebrales, otro aspecto del deporte, o una combinación de factores explicaban la diferencia.

El fútbol, no obstante, ha modificado su práctica por precaución. La normativa profesional en Inglaterra recomienda no superar los diez cabezazos de alta intensidad por semana de entrenamiento, centrados en acciones como el remate de balones largos, centros y jugadas a balón parado. En el fútbol base, la eliminación progresiva del cabeceo deliberado en las categorías más jóvenes se ha ampliado a lo largo de temporadas sucesivas. Estas políticas reconocen un posible riesgo acumulativo mientras continúa la investigación; no deben interpretarse erróneamente como prueba de que toda forma de cabecear conlleva el mismo peligro.

El dictamen sobre Stiles intensificará el escrutinio sobre el deber histórico de cuidado del deporte y su apoyo a los exjugadores que viven con demencia. Su familia se encuentra entre quienes presentan demandas civiles independientes contra las autoridades del fútbol. Una investigación forense determina la causa médica y las circunstancias de una muerte; no decide sobre negligencia ni sobre indemnizaciones. Por ello, la conclusión de la forense constituye una prueba de gran relevancia, pero las cuestiones más amplias de responsabilidad legal quedan para un proceso distinto.

Para el deporte, la respuesta responsable no es ni la negación ni una promesa exagerada de que la ciencia está completa. El caso de Stiles establece que los cabezazos repetidos causaron su ETC y que la afección cerebral resultante contribuyó a su muerte. La investigación poblacional muestra una asociación más amplia entre el fútbol profesional y la mortalidad neurodegenerativa, pero todavía no puede repartir la causa. Sostener ambas verdades a la vez es la base para mejores normas, mejores cuidados a largo plazo y un relato más honesto sobre el costo físico soportado por una generación anterior.