Oscar Gloukh ha elegido la continuidad antes que perseguir otro traspaso este verano. El centrocampista israelí asegura que sigue centrado en el Ajax, salvo que el club decida lo contrario, y ha definido el objetivo de su segunda temporada con una claridad poco habitual: convertirse en titular habitual. Es una ambición más exigente que la de simplemente quedarse, ya que traslada el debate sobre su futuro al terreno de juego en lugar de al mercado de rumores.

El registro oficial del Ajax deja clara la magnitud de ese compromiso. Gloukh llegó procedente del RB Salzburg en agosto de 2025 por un traspaso garantizado de 14,75 millones de euros, con variables que podrían elevar la cifra hasta 17,25 millones. Firmó por cinco temporadas, viste el dorsal 10 y su contrato se extiende hasta junio de 2030; ni la inversión ni la camiseta le garantizan un puesto en el once, pero ambas explican por qué una salida precipitada supondría abandonar el proyecto antes de que este haya tomado forma.

Su primera campaña tuvo la producción suficiente como para resistirse a cualquier veredicto simplista. El balance de la temporada de Gloukh le atribuye nueve goles y seis asistencias en 38 partidos en todas las competiciones. Esas cifras demuestran que influyó en los partidos; no demuestran que el Ajax le haya encontrado un lugar táctico permanente, sobre todo en un año en el que trabajó a las órdenes de tres entrenadores con ideas y prioridades de convocatoria distintas.

La cuestión posicional está en el centro de todo. Gloukh considera que rinde mejor como centrocampista central o partiendo desde la izquierda con libertad para tirar hacia dentro, mientras que un rol fijo por banda le dejaría menos ocasiones de recibir entre líneas, girarse hacia la portería rival y combinar cerca del área. El reto para el Ajax es crear esas vías de acceso sin dejar al equipo excesivamente cerrado por dentro ni obligar al lateral a defender todo el carril en solitario.

El reto para Gloukh va en sentido contrario. El trabajo reciente ha puesto mayor énfasis en la defensa desde la posición más adelantada, la recuperación rápida tras la pérdida del balón y la presión colectiva. Un jugador creativo se convierte en indiscutible a este nivel cuando el cuerpo técnico confía en los momentos entre sus toques al balón: el ángulo de su presión, su reacción tras una pérdida, su disciplina cuando otro centrocampista avanza. La calidad técnica le abre la puerta a la conversación; las decisiones repetibles sin el balón le mantienen en el once.

Por eso la inestabilidad en el banquillo importa, sin que ello se convierta en excusa. El registro oficial del Ajax confirma la salida de Oscar García en junio, tras un breve paso al frente del primer equipo, otro cambio más en una temporada ya marcada por el movimiento en el banquillo. Cada reinicio alteró los términos con los que se juzgaba al mismo jugador, y Gloukh necesita ahora un punto de referencia estable cuanto antes, porque una segunda temporada no puede evaluarse eternamente a través de los trastornos de la primera.

La advertencia que Eran Zahavi lanzó en su día a su antiguo compañero en el Maccabi Tel Aviv encaja con el momento. El fútbol neerlandés ofrecía posibilidades ofensivas, dijo, pero no se podía dar por hecho que la imagen histórica del Ajax coincidiera con la institución a la que se incorporaba Gloukh. Ese consejo se lee menos como pesimismo que como una exigencia de realismo: la reputación aporta la oportunidad, mientras que la estructura del día a día determina si un centrocampista con talento termina desarrollándose de verdad.

Para Israel, el mejor desenlace no es un traspaso por el mero hecho de moverse. Es un Gloukh que se gane un rol definido, que juegue en las semanas difíciles y que asuma responsabilidades más allá de las jugadas destacadas. Su postura pública elimina una fuente de ruido: el uso que se le dé en la pretemporada, sus funciones en la presión y las primeras alineaciones de competición oficial revelarán ahora si el Ajax ve a su dorsal 10 como una opción especializada o como parte del eje permanente del equipo.