El primer verano de Deni Avdija como All-Star de la NBA debía ser de consolidación. En cambio, voces dentro de la propia prensa de Portland se preguntan si los Trail Blazers lo han dedicado a desmontar las mismas condiciones que hicieron posible su explosión.
La versión más contundente de ese argumento llega de Rip City Project, un sitio de análisis centrado en Portland, donde el redactor Reese Kunz sostiene que la directiva no ha logrado rodear a Avdija de piezas complementarias. El alero israelí brilló la temporada pasada precisamente porque el ataque pasaba por sus manos, argumenta el artículo, y el fichaje estrella del verano del club, Ja Morant, es otro base dominante del balón en lugar del tiro exterior de conexión que Portland realmente necesitaba.
La operación en sí no está en discusión. El 29 de junio, Memphis envió a Morant a Portland a cambio de Jerami Grant y Kris Murray, con los Grizzlies añadiendo contraprestaciones económicas en un traspaso que no le costó a los Blazers ninguna elección de draft. Morant, Rookie del Año en 2020 y dos veces All-Star, promedia 22.4 puntos por partido en su carrera, pero las lesiones y las suspensiones lo han limitado a 79 apariciones en las últimas tres temporadas.
La objeción es de encaje, no de precio. Morant "está en su mejor versión con el balón en las manos y no puede abrir realmente la pista para Deni", escribe Kunz, una preocupación genuina para un jugador que lideró la liga en penetraciones la temporada pasada como principal iniciador de Portland. La línea de bases ya alberga a Damian Lillard y Jrue Holiday, y según los cálculos de Rip City Project, seis jugadores tienen ahora aspiraciones creíbles a cinco puestos de titular, hasta el punto de que el sitio ha planteado que el fichaje más reciente salga desde el banquillo.
Lo que los críticos temen que se vea alterado es considerable. Avdija promedió 24.2 puntos, 14º de la liga, con 6.9 rebotes y 6.7 asistencias en 2025-26, logró su primera selección al All-Star y llevó a Portland a un récord de 42-40 y su primera clasificación a playoffs desde 2021. El balance también tuvo su lado negativo: los Blazers fueron el peor equipo de la liga en pérdidas de balón, con las propias pérdidas de Avdija infladas por su carga como organizador, un precio que el análisis de Portland consideró que merecía la pena pagar para descubrir su mejor versión.
Dentro de la crítica hay una concesión. La eliminación en primera ronda ante San Antonio, en la que los Spurs le cerraron la mano derecha a Avdija y redujeron drásticamente su producción de asistencias, demostró que "no puede ser la opción 1a en una plantilla aspirante a todo", reconoce Kunz. Pero la réplica es que tampoco puede demostrarse que los recién llegados de Portland sean mejores que él, dejando, según esta lectura, una plantilla repleta de nombres grandes, una jerarquía confusa y un techo limitado en lugar de una estructura clara construida en torno o por encima de su jugador franquicia.
El acertijo pasa ahora a manos de Micah Nori, nombrado entrenador principal el 23 de junio con un único año garantizado y dos opciones del equipo, después de que el técnico interino Tiago Splitter convirtiera su propia temporada de 42-40 en el puesto de los Chicago Bulls. Nori, asistente de larga trayectoria en Minnesota, hereda una abundancia de creadores de juego, un espaciamiento escaso y el mandato de reducir las pérdidas de balón sin reducir a Avdija.
Para el baloncesto israelí lo que está en juego es evidente. Avdija es la presencia insignia del país en la NBA, y su salto al estrellato convirtió a Portland en cita obligada para verlo en su país. Que la llegada de Morant complemente ese rol o lo comprima será una de las tramas paralelas más relevantes de la pretemporada de los Blazers, y algo dice el hecho de que los propios observadores de Portland ya estén señalando el peligro en términos inusualmente directos.



