El Maccabi Tel Aviv ha resuelto la decisión interna más importante de su verano. Dor Peretz seguirá siendo el capitán y liderará al equipo en la primera temporada completa de Kenny Miller, según confirma el propio club, cerrando así un período en el que él y su familia habían sopesado los argumentos profesionales y personales para marcharse al extranjero.
Esa decisión tiene más peso que simplemente retener a un centrocampista experimentado. Peretz es el puente entre un vestuario acostumbrado a aspirar a títulos y un entrenador que todavía está afianzando su autoridad: aporta llegada al área rival, liderazgo y sensibilidad para el pulso competitivo del club. Igual de importante, su decisión evita que el Maccabi tenga que sustituir a un capitán mientras reconstruye otras zonas del equipo al mismo tiempo.
La influencia de Miller formó parte del cálculo. Nombrado entrenador principal para la temporada 2026/27 tras contribuir a estabilizar el final del curso anterior, heredó un equipo que se recuperó lo suficiente como para ganar la Copa del Estado, pero que seguía encajando goles con demasiada facilidad. Peretz considera que el escocés restableció exigencia y rumbo; la nueva temporada pondrá a prueba si esos estándares pueden convertirse en una estructura repetible y no en una respuesta emocional propia del tramo final del curso pasado.
La exigencia táctica es más clara sin el balón. Miller quiere encajar menos goles y sostener periodos más largos de intensidad controlada, algo que exige más que centrales ganando duelos. La distancia entre el mediocampo y la defensa debe reducirse en el instante en que se pierde la posesión, los jugadores de banda deben replegar con la rapidez suficiente para proteger a los laterales, y Peretz debe calibrar cuándo sus característicos desmarques de ruptura compensan dejar descubierto el centro.
La Supercopa deja al descubierto el problema antes de que la plantilla esté completa. Kristijan Belic, Elad Madmon, Tyrese Asante y Kervin Andrade fueron señalados como sancionados para el encuentro ante el Hapoel Be'er Sheva, mientras que Helio Varela aún no se había reincorporado tras su descanso posterior al Mundial en el momento de la rueda de prensa previa al partido. Dan Glazer es el fichaje veraniego confirmado disponible para reincorporarse al equipo, pero un centrocampista conocido no resuelve todas las ausencias estructurales.
Por eso el fichaje de nuevos jugadores importa de dos maneras distintas. El Maccabi necesita calidad, pero Miller también necesita jugadores cuyas fechas de llegada dejen tiempo suficiente para la integración táctica: una incorporación tardía puede elevar el techo teórico de la plantilla mientras aporta poca ayuda inmediata en los disparadores de presión, las posiciones de repliegue defensivo o las asignaciones a balón parado. El técnico espera refuerzos, pero solo una inscripción nombrada y completada debería modificar la imagen publicada de la plantilla.
El calendario elimina cualquier período de adaptación cómodo. El Maccabi arranca con un partido por un título en Turner y el jueves siguiente entra en la fase clasificatoria de la Europa League, compromisos que exigen formas de control distintas: primero sobrevivir a la presión emocional y física de una final nacional a domicilio, y después gestionar una eliminatoria europea a doble partido en la que una transición mal cerrada o un reinicio de juego mal defendido pueden condicionar el mes.
El contrato de Peretz zanja la cuestión del liderazgo, no el debate futbolístico. El Maccabi ya sabe quién trasladará el mensaje de Miller al campo. Que el equipo pueda defender con la disciplina que exige su entrenador dependerá de las decisiones posicionales del capitán, del estado de forma del grupo actual y de la rapidez con la que el club convierta sus intenciones de fichajes en jugadores que Miller realmente pueda utilizar.



