Eli Ohana, uno de los mejores futbolistas que ha dado Israel, ha declarado formalmente el fin de su vida profesional en el fútbol. Al ser preguntado en el programa de radio que presenta los domingos por la mañana si aceptaría dirigir a la selección nacional junto a Eyal Berkovic, el hombre de 62 años cerró la puerta sin dudarlo. "¿Berkovic y yo juntos al frente de la selección de Israel? No hay ninguna posibilidad, no me interesa", afirmó. "En el deporte y en el fútbol me quedo únicamente en el canal deportivo. He terminado mi camino en el fútbol."
La declaración formaliza una retirada que ya se venía gestando desde hace tiempo. Ohana no ocupa ningún cargo oficial desde que dejó la presidencia del Beitar Jerusalem en mayo de 2022, aunque su nombre apenas ha dejado de sonar en las conversaciones sobre vacantes en su antiguo club o en el cuerpo técnico de la selección. Las declaraciones del domingo fueron su despedida más explícita hasta la fecha: ningún regreso como entrenador, directivo o figura federativa, solo la silla de comentarista.
Así concluye una de las carreras más ricas del fútbol israelí. Apodado "el Rey Ohana", el delantero se formó en las categorías inferiores del Beitar Jerusalem y brilló en el club a lo largo de dos etapas, de 1980 a 1987 y de nuevo de 1991 a 1999. En ese tiempo conquistó cuatro campeonatos israelíes —en 1986-87, 1992-93, 1996-97 y 1997-98— además de las Copas del Estado de 1984-85 y 1985-86.
Entre medias llegó el logro que lo convirtió en una figura histórica para el fútbol israelí. En el KV Mechelen, entre 1987 y 1990, ganó la Recopa de Europa 1987-88, anotando en la semifinal y asistiendo en el gol que dio la victoria por 1-0 en la final ante el Ajax, para convertirse en el primer futbolista israelí en ganar un título europeo de clubes.
Sumó además la Supercopa de Europa de 1988 con el conjunto belga y recibió ese mismo año el Premio Bravo. Entre 1984 y 1997 anotó 17 goles en 51 partidos con la selección de Israel.
Su segunda carrera lo mantuvo cerca de la línea de banda durante dos décadas más. Dirigió al Beitar Jerusalem y a otros clubes israelíes, estuvo al frente de la selección sub-19 de Israel entre 2008 y 2016, asumió de forma interina el banquillo de la selección absoluta en 2010, formó parte de la junta directiva de la Federación Israelí de Fútbol y ejerció como presidente del Beitar de mayo de 2017 a mayo de 2022.
Al reflexionar sobre el reiterado fracaso de Israel para clasificarse a grandes torneos, Ohana rechazó la idea de que los entrenadores fueran los culpables. "No creo que el problema de Israel a lo largo de los años hayan sido los entrenadores. Ha habido entrenadores excelentes, tanto extranjeros como israelíes", dijo. "Al final del día son los jugadores quienes hacen el trabajo en el campo; su influencia es incluso mayor que la de los entrenadores".
Tampoco espera que Berkovic, en su día candidato mencionado, asuma el cargo en la selección. "Si me hubieras hablado de Berko hace tres o cuatro años, habría estado de acuerdo contigo. ¿Hoy? No estoy seguro de que fuera a aceptar. Por lo que tengo entendido —y se lo he oído decir a él mismo— ese asunto ya quedó atrás".
La despedida llegó, de manera oportuna, con Ohana todavía en activo: sus declaraciones se emitieron horas antes de la final del Mundial del domingo por la noche entre Argentina y España, partido que él mismo analizaba como comentarista, manteniendo el pronóstico a favor de España que ha sostenido desde el inicio del torneo. El hombre que llevó al fútbol israelí a una final europea verá esta desde el estudio, que, según sus propias palabras, es ahora el lugar donde continúa su historia en el fútbol.



