El Beitar Jerusalem podría verse obligado a iniciar su campaña europea sin Luka Gadrani. El central georgiano es duda para la ida de la segunda ronda clasificatoria de la Conference League del jueves ante el AEK Larnaca, según informaciones israelíes publicadas el domingo por la mañana, y la incógnita física ha aterrizado en medio de un pulso cada vez más público por su salario.

La duda es médica, no táctica. Gadrani trabaja para recuperarse de una lesión, y el entrenador Almog Cohen afirmó que 'las posibilidades no son altas' al ser preguntado por él y por el resto de lesionados del club de cara al viaje a Chipre.

No jugó los cuartos de final de la Copa Toto del sábado por la noche ante el Hapoel Tel Aviv en Netanya, tal y como reflejaban las alineaciones de aquel partido: no apareció ni en el once inicial ni entre los suplentes utilizados, en un encuentro que el Beitar empató 2-2 y perdió 3-1 en la tanda de penaltis.

Es en las cifras donde divergen las dos informaciones publicadas el domingo, y cada dato corresponde a su respectivo medio. Una sitúa el sueldo actual de Gadrani en unos 250.000 euros por temporada y su exigencia en una mejora de al menos el 50 por ciento. La otra va más allá y asegura que el entorno del jugador ha trasladado una petición de 450.000-500.000 euros netos por temporada, frente a una oferta del Beitar que llegaría hasta unos 320.000-350.000 euros.

Los medios discrepan en las cifras, pero coinciden en el fondo: el defensa quiere un contrato sustancialmente mayor, y el club acepta que las condiciones actuales deben renegociarse.

Pese a la distancia, el tono de ambas partes sería constructivo. Se espera que las negociaciones se intensifiquen esta semana, y existe optimismo derivado del deseo de ambas partes de continuar la relación; cualquier nuevo acuerdo tendría, según lo informado, una duración mínima de dos años.

Las mismas informaciones destacan cuánto echó de menos el cuerpo técnico a su pareja de centrales en Netanya. La visión dentro del club es que la línea defensiva se ve distinta cuando Gadrani y su compañero central Brayan Carabalí están ambos disponibles; los dos goles encajados, según se citó al cuerpo técnico, 'con algo más de concentración, no habrían generado ningún peligro'.

La posición de fuerza de Gadrani es fácil de rastrear. El jugador, de 29 años, nacido en Tiflis en abril de 1997, se incorporó al Beitar en septiembre de 2025 y rápidamente se convirtió en fijo en el eje de la defensa; su contrato actual, con el dorsal 44, se extiende hasta el 30 de junio de 2027.

Con dos temporadas de contrato aún en vigor, el Beitar no sufre una presión inmediata. Pero un central titular, asentado y motivado, en vísperas de una campaña europea, merece ser bien pagado, y ambas partes parecen saberlo.

Ahora es el calendario el que aprieta. El Beitar debuta ante el AEK Larnaca el jueves 23 de julio, con la vuelta una semana después, el 30 de julio, y los próximos días tendrán que resolver ambas cuestiones a la vez: si el cuerpo de Gadrani estará listo para Chipre, y si su próximo contrato se firmará más cerca de su cifra o de la del club.