Hapoel Tel Aviv ha optado por la continuidad antes que por la reinvención de cara a 2026/27. El club presentó el jueves una camiseta local roja y una equipación visitante blanca, abriendo un nuevo ciclo con Adidas mientras mantiene los dos colores que hacen al equipo reconocible al instante. Se trata de un lanzamiento de camiseta construido en torno a la identidad del Hapoel, no de un concepto de diseño en busca de un club que lo habite.

Esa contención es tanto una decisión futbolística como comercial. Las camisetas se ven la mayoría de las veces con rapidez, desde las gradas o a través de una cámara de televisión, donde un bloque de color contundente llega más lejos que el detalle intrincado. La camiseta local roja preserva ese reconocimiento instantáneo, mientras que la equipación alternativa blanca aporta el contraste tradicional sin romper la relación visual entre ambos juegos.

El detalle más personal se sitúa en la parte alta de la espalda. Las camisetas llevan una frase que significa 'Mi amada, mi roja', colocando una expresión familiar de apego en el lugar donde un nombre o un lema permanece visible incluso cuando un jugador da la espalda a la cámara. Convierte el lenguaje de la afición en parte del uniforme sin pedirle al frente de la camiseta que cargue con otro elemento decorativo.

También hay tecnología dentro del escudo. El Hapoel asegura que el emblema de la camiseta de partido incorpora por primera vez un chip NFC, y al acercar un teléfono compatible se abre una página del club pensada para alojar contenido variable y ofertas para los aficionados. El mismo sistema se introdujo en junio a través de una promoción de abonos de temporada que incluía camisetas de partido firmadas, pero el lanzamiento actual convierte ahora el escudo conectado en parte de la propuesta más amplia de la camiseta.

Adidas suministra la equipación de juego, la ropa de entrenamiento y el material profesional a partir de esta temporada, además de las colecciones de merchandising específicas del club. Ese acuerdo más amplio eleva el rasero con el que se juzgarán las camisetas, ya que un cambio de proveedor no es solo un cambio de logotipo: el tallaje, el stock, la distribución, la ropa de entrenamiento y la calidad de las réplicas para los aficionados determinan si la asociación resulta sustancial una vez pasado el vídeo de presentación.

Para el Hapoel, el momento elegido vincula un reinicio comercial con el arranque de la competición. Las camisetas pasarán rápidamente de las imágenes controladas de la presentación a las condiciones de partido europeas y domésticas, donde la ubicación del patrocinador, los dorsales y los nombres pasan a formar parte de la composición completa. Una base limpia deja espacio a esos elementos obligatorios, aunque el veredicto final pertenecerá a los aficionados cuando vean de cerca el material y el corte.

El argumento de diseño resulta, por tanto, bastante claro. El Hapoel no ha intentado fabricar novedad a partir de un club cuyo código visual ya es potente: rojo en casa, blanco fuera, las tres bandas de Adidas y una frase del lenguaje de la afición aportan la continuidad, mientras que el escudo conectado añade la nueva capa. Es menos un cambio de vestuario que un intento de modernizar la manera en que se viste una identidad antigua.