Maccabi Haifa ha convertido la memoria en parte de su uniforme 2026/27. El club presentó el jueves una camiseta local verde y blanca que retoma deliberadamente el lenguaje visual del equipo de 1990/91, en el marco de los 35 años desde que Haifa completara el doblete de liga y copa. Se trata de una referencia al legado del club, no de una reproducción: la nueva camiseta incorpora la antigua paleta y textura dentro de una plantilla contemporánea de Adidas.

El diseño se construye en torno al verde con detalles blancos y una superficie con motivos que buscan recordar la camiseta del doblete. Esa distinción es importante. Una réplica retro literal pertenecería sobre todo al negocio del merchandising; esta camiseta, en cambio, debe funcionar como la identidad competitiva actual del primer equipo. El lanzamiento le exige, por tanto, cumplir dos funciones a la vez: reconocer a un equipo formativo en la historia del club y seguir siendo reconocible como el uniforme de la plantilla actual.

La historia tiene entidad suficiente para respaldar la elección. El registro oficial del Maccabi recoge 22 victorias, cinco empates y cinco derrotas en los 32 partidos de liga de 1990/91, con 56 goles a favor y 28 en contra. El título de liga se combinó con la Copa del Estado para sellar el doblete. Esas cifras explican por qué esa temporada perdura como algo más que una referencia estética: representa a un equipo que combinó la regularidad a lo largo de toda la campaña con el éxito en la competición eliminatoria.

El lanzamiento conlleva además un compromiso comercial más largo. Maccabi Haifa y Adidas han extendido su acuerdo hasta 2031, lo que da al club continuidad con su proveedor de equipación mucho más allá de la próxima temporada. El anuncio que acompaña al lanzamiento presenta la nueva camiseta local como un diseño hecho a medida para Haifa, y no como un modelo estándar de catálogo. Para un club que utiliza su propia historia como guion creativo, ese grado de diferenciación resulta central en la propuesta.

El vídeo de presentación refuerza la conexión entre generaciones. Reuven Atar, una de las figuras asociadas a la era del doblete, aparece junto a otros exjugadores y miembros de la plantilla actual. Ese reparto evita tratar 1991 como una pieza de museo. El equipo de antaño aporta la referencia emocional; a los jugadores de hoy les corresponde hacer que la camiseta sea reconocible sobre el terreno de juego, y no solo en una campaña publicitaria.

Detrás de este tipo de lanzamientos hay una lógica deportiva más amplia. Una camiseta local es uno de los pocos activos de un club que se ven simultáneamente en el estadio, en las retransmisiones y en el comercio internacional. Maccabi ha optado por un diseño que puede identificarse con Haifa antes incluso de leer el logotipo de un patrocinador o el nombre de un jugador. El valor comercial reside en ese reconocimiento, pero solo funciona si los aficionados perciben la conexión histórica como creíble y no como algo meramente decorativo.

La nueva equipación llega poco antes de que se reanude el fútbol de competición. El calendario oficial de Maccabi Haifa señala como primer partido de la temporada el derbi de la Toto Cup ante Hapoel Haifa en el Sammy Ofer, el 25 de julio. A partir de ahí, la camiseta dejará el entorno controlado de su presentación y se enfrentará a la única prueba que termina por fijar una equipación en la memoria de un club: los partidos, los jugadores y los resultados que quedan asociados a ella.