La policía israelí ha anunciado una nueva detención en la investigación sobre la ola de ataques con granada contra la cadena de restaurantes Japanika, el negocio de sushi propiedad del dueño del Beitar Jerusalem, Barak Abramov. El sospechoso está acusado de lanzar una granada contra la sucursal de la cadena en Kiryat Ono, al este de Tel Aviv. Un tribunal de Tel Aviv ha ampliado su prisión preventiva 12 días mientras los investigadores de la unidad central de investigación del distrito continúan sus pesquisas, según el anuncio conocido el viernes.

El sospechoso no ha sido identificado en la cobertura israelí, y por ese motivo tampoco se identifica aquí. The Jerusalem Post informó de que un hombre detenido por el mismo ataque de Kiryat Ono es un joven de 18 años de Bat Yam, y citó a la policía diciendo que las granadas empleadas en la campaña eran munición militar robada. Otros cuatro sospechosos han visto ampliada su prisión preventiva hasta el 19 de julio.

Todas las detenciones se encuentran todavía en fase de investigación. No se ha informado de ninguna acusación formal, y todos los sospechosos gozan de la presunción de inocencia.

El caso en sí constituye una campaña sostenida de violencia contra los intereses empresariales de Abramov. En una sola semana de mediados de julio se registraron unos 15 incidentes entre granadas y disparos, con sucursales de Japanika atacadas en Tel Aviv, Givatayim, Herzliya, Ramat Gan, Netanya, Afula, Kiryat Ono y, más recientemente, Rosh Pina. Una persona resultó levemente herida en el sur de Tel Aviv, mientras que otras explosiones dañaron fachadas de locales y sacudieron viviendas cercanas.

La policía cree que los ataques se derivan de una disputa entre las familias criminales Musli y Jarushi, con los restaurantes de Abramov como blanco para infligirle daño económico. El empresario, de quien se dice que en su día estuvo cerca de los hermanos Musli antes de desarrollar vínculos con figuras asociadas a la familia Jarushi, no es sospechoso de ningún delito y ha prestado declaración ante los investigadores como parte perjudicada.

Anteriormente en la investigación, los detectives detuvieron a Yossi Musli, presunto cabecilla de una organización criminal que la policía calcula que vale más de 500 millones de shéquels y a la que se investiga por posible implicación en homicidios, extorsión y juego ilegal. Se trata solo de acusaciones; no ha sido condenado por ningún delito relacionado con esta investigación.

La dimensión futbolística es lo que ha mantenido a los aficionados israelíes pendientes del caso. Abramov compró el Beitar Jerusalem en 2022, y bajo su propiedad el club levantó la Copa del Estado por primera vez desde 2009. Ha insistido públicamente en que la violencia que rodea a su imperio de restaurantes, una cadena de unas 20 sucursales que adquirió en su totalidad en 2015, no afectará al club.

Actualización, 19 de julio: la policía ha realizado una nueva detención en el caso, esta vez por un incendio provocado y no por una granada. Un hombre de 28 años de Kiryat Ata es sospechoso de haber prendido fuego la semana pasada a la sucursal de Japanika en el Carmel Center de Haifa. Fue detenido el sábado, y un tribunal amplió su prisión preventiva hasta el lunes 20 de julio. La policía indicó que medios de investigación avanzados les permitieron identificar su presunta implicación. El sospechoso no ha sido identificado en la cobertura israelí, no se ha informado de ninguna acusación formal y él, como todos los detenidos de la investigación, conserva la presunción de inocencia.

Actualización, 19 de julio: el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, ha confirmado públicamente que se puso en contacto con Abramov tras los ataques con granada contra su cadena de restaurantes, aunque insiste en que no tiene ningún papel en la investigación policial. En declaraciones a Radio 103FM, Ben Gvir rechazó las críticas por ese contacto: "Se equivocaron de ministro. Desde las seis de la mañana hablé con al menos 26 ciudadanos; ese es mi trabajo", dijo, y añadió que entendía que la policía "no lo gestionó bien al principio".

En una entrevista televisiva distinta ese mismo día, el ministro, él mismo aficionado del Beitar Jerusalem, declaró: "No estoy implicado en la investigación, no llamé a los investigadores y no les dije nada". Abramov había afirmado antes públicamente que fue Ben Gvir quien inició el contacto.