La Policía de Israel asegura que los preparativos están completos para el encuentro del sábado por la tarde entre el Beitar Jerusalén y el Hapoel Tel Aviv en el estadio Miriam de Netanya, y ha publicado un detallado conjunto de instrucciones para los aficionados antes del saque inicial, previsto a las 20:30. Según el comunicado, recogido por ONE, cientos de agentes, stewards y guardias de seguridad se desplegarán en torno al recinto y en las calles adyacentes desde primera hora de la tarde.
El acceso estará estrictamente controlado. Las puertas abren a las 18:30, y todos los asistentes pasarán por lo que el cuerpo policial describe como un riguroso control, por lo que se pide a los aficionados que lleguen con antelación y sigan las instrucciones. El acceso a la zona del estadio queda restringido a los poseedores de entrada, y no se venderán entradas el mismo día del partido.
Las armas quedan terminantemente prohibidas, sin posibilidad de dejarlas en depósito en las puertas. No se podrá introducir alcohol, a quien se considere bajo sus efectos se le negará la entrada, y queda prohibido hacer volar drones durante el partido.
Las advertencias más severas se refieren a la pirotecnia. Los despliegues de la afición requieren autorización previa de la policía y de los bomberos, mientras que las bengalas y dispositivos similares quedan totalmente prohibidos: el comunicado policial los califica de peligro para la vida y advierte de que encenderlos puede acarrear una multa de 3.000 séquels y un proceso penal. Lanzar o prender cualquier objeto en dirección al terreno de juego, añade, es una infracción que podría obligar a detener el partido.
Una instrucción aparte prohíbe los pasamontañas, los cuellos o braga y cualquier prenda que dificulte la identificación, bajo pena de una multa de 500 séquels y la denegación de entrada en los torniquetes.
El tráfico en torno al estadio se reorganizará desde la tarde. Los aparcamientos este y sur cerrarán por completo y el aparcamiento oeste queda reservado a los invitados, mientras que se indica a los aficionados que utilicen en su lugar los aparcamientos de Cinema City, Gan Tzipor, HaTzoran y el centro comercial Naimi. El bulevar HaYahalomim permanecerá cortado en ambos sentidos desde la plaza Rami Levy hasta la esquina de la calle HaEtztadion con el bulevar Lantos, y los conductores procedentes de la calle HaTzoran no podrán girar a la izquierda en dirección al estadio.
El dispositivo de seguridad refleja tanto el emparejamiento como el momento. Los encuentros entre el Beitar y el Hapoel Tel Aviv figuran entre los más vigilados del fútbol israelí, con dos aficiones que ocupan polos opuestos de la cultura del fútbol nacional. Este partido, disputado en sede neutral y listado por los servicios de calendario dentro del programa de la Toto Cup —la fuente no precisa la competición—, es además la última salida competitiva antes de que ambos clubes abran el 23 de julio la segunda ronda de clasificación de la Conference League de la UEFA, con el Beitar midiéndose al AEK Larnaca de Chipre.
Los dos clubes tampoco tardarán en reencontrarse: el calendario publicado en junio los enfrenta de nuevo el 22 de agosto, en la primera jornada de la Ligat ha'Al. Por ahora, el mensaje de la policía es más llano. El cuerpo cerró su comunicado pidiendo a los aficionados que obedezcan a los agentes y a los stewards, que eviten la violencia física o verbal, y que preserven, en sus palabras, "un ambiente deportivo y una experiencia agradable para todos".
Horas antes del saque inicial, el operativo dejó ya sus primeras detenciones. Cinco sospechosos —un menor y cuatro adultos, residentes en el centro del país y en Jerusalén— fueron detenidos por agentes de la comisaría de Netanya durante los preparativos en torno al estadio, según el relato policial recogido por la fuente. Dos de ellos fueron hallados en posesión de una sustancia que se sospecha es una droga peligrosa, mientras que los otros tres fueron retenidos por su presunta implicación en un incidente violento. Los cinco fueron trasladados para ser interrogados en la comisaría de Netanya; ni armas ni material pirotécnico figuraron en el relato de las detenciones.



